sábado, 19 de abril de 2014

Ostern 1: Schloss Neuschwanstein und Linderhof

Manuela tenía vacaciones de Semana Santa el Viernes Santo y el Lunes de Pascua. No teníamos ninguna cosa fija para hacer, porque volver a Madrid no merecía la pena, el viaje en esta época es muy caro y además, nos acabamos de venir. Ya tendremos tiempo y muchas más ganas dentro de unas semanas.

A Manu le apetecía ir a visitar unos castillos que hay en la frontera de Alemania con Austria, y como no teníamos nada mejor que hacer pues allá que fuimos.
Nos levantamos prontito, bueno como siempre, en nuestras vidas casi ha desaparecido el despertador, todos los días entre las 7:30 y las 8:00 ya estamos preparándonos el desayuno. No hay cosa que me guste más que despertarme sin el ruido infernal del despertador de Manuela… ¿Por qué tienen que tener el volumen tan alto? Cuando vas a comprar un despertador deberían tenerlos para diferentes tipos de sueño, uno con la alarma flojita, para los que tenemos un sueño ligero, y luego el de Manuela, para la gente que no se despierta ni con despertador. En fin, pues sobre las 9:30 ya estábamos preparados para ir para allá. Nos esperaban hora y media de coche, primero autopista a toda velocidad y luego una carretera con curvas por paisajes alucinantes.

Dicen que este castillo de Neuschwanstein fue el que inspiró Walt Disney para diseñar el de Disney y también dicen que es uno de los monumentos más visitados y fotografiados de todo Alemania. Al llegar al sitio desde donde se accede a pocos kilómetros del pueblo de Schwaangau, ya se podía sentir que estas afirmaciones eran verdad verdadera. Tres parkings abarrotados de coches, gente por todas partes, una cola enorme para coger entradas para las visitas guiadas, y el castillo, igual que el de Disney.
Por suerte ya habíamos decidido que no íbamos a visitar el interior del castillo, así que empezamos a subir la cuesta empinada hasta el castillo, unos 30 minutillos. Según subíamos nos percatamos que la mayoría de turistas eran chinos-japones-asiáticos. Oleadas y oleadas todos con sus chandals, sus gafas de sol, sus cámaras y sus sonrisas de turista alegre, siempre están felices. También había muchos italianos y algún que otro grupito de españoles gritones.

Castillo desde abajo

Camino hacia el castillo

Llegando al castillo

Llegamos a la altura del castillo pero seguimos subiendo otros 15 minutitos hasta un mirador y un puente, el Marienbrücke, desde donde se ve el castillo mejor. Hacía bastante viento pero las vistas eran muy chulas. El puente esta a bastante altura con respecto al suelo y da un poquito de cosilla mirar para abajo pero había que hacerlo para ver el río que estaba muy chulo.

Marienbrücke

Típica foto del castillo

Ahora con nosotros

El río desde el puente

Ahora ente los huecos del puente, otro clásico de foto

A la que nos íbamos de allí una manada de turistas recién llegados en autobús se metieron en el puente y lo convirtieron en la calle Preciados el día de Navidad en un segundo, con ese panorama y dudando de la resistencia del puente de acero adornado con candaditos de amor, decidimos bajar a la zona del castillo y tomarnos un brezel para coger fuerzas.

Calle Preciados

Mirador hacia otro castillo y la zona de los parkings 

Otra vista del castillo 

Desde el patio interior 

Y la última ya del castillo 

El puente y los Alpes de fondo

Visto el castillo y fotografiado en exceso como habéis podido comprobar anteriormente, comenzamos la bajada por un camino alternativo que acortaba e iba por el bosque hasta la zona de los parkings. Después de decidir nuestro siguiente destino volvimos a coger el coche y poner rumbo al castillo de Linderhof. Para llegar hasta allí, había que ir a Austria para cambiar de valle y volver entonces a Alemania. La carretera por la que se iba era una carretera estrecha que rodeaba un lago enorme rodeado de montañas verticales y aun nevadas, increíble. Todo muy bonito, pero, la lluvia empezó hacer acto de presencia y estropeó un poco el momento. Llegamos al parking de Linderhof y antes de empezar a andar, nos comimos una salchicha y un escalope con patatas fritas, un clásico en la comida bávara… Empezamos el paseo por la zona y bueno el castillos pues un poco feo la verdad pero el entorno… 

Castillo de Linderhof

Alrededores del castillo

Mirad como llovía

Yo con paraguas, ooooooooh….

Como hacía malo nos volvimos ya para casa, aún nos quedaban otra horita y media de vuelta diluviando todo el camino. Lo mejor la recompensa de un heladito en nuestro pueblo a la que llegamos :-)

jueves, 10 de abril de 2014

Primer brezel, primer cocido

Ya estamos aquí bastante asentados, después de ya casi dos semanas, la rutina vuelve a nuestras vidas, algo que ya se empezaba a echar un poco de menos.

Estos fines de semana pasados los hemos dedicado a conocer un poco el centro de Múnich, los sitios más emblemáticos, sus mercados, sus tiendecitas de cosas curiosas...

La primera conclusión, que ya estaba clara desde un principio, es que Munich es una ciudad para tener bicicleta. Ha sido todo un acierto traerlas hasta aquí la verdad. Manu va al trabajo en bici y yo a la compra y a los recados, hay sitios para dejarlas candadas en cada puerta de cada local. También hay que decir que la primavera ha llegado fuerte a esta zona y estamos teniendo mucha suerte con el tiempo.

Al lado de casa tenemos el río Isar que nace en los Alpes Austriacos y desemboca en el Danubio pasando por Munich, casi 300 km. Todo el río esta rodeado por un bosque de árboles y tiene un camino a cada lado de la rivera que sigue su curso de principio a fin. Así que para llegar a Munich desde nuestra casa sólo hace falta montarse en la bici y pedalear por este camino unos 16 km, y en unos 50 minutos te pones en el centro.

 En uno de los puentes que atraviesa el río

Rio Isar camino a Múnich

Sobre el kilómetro 8 desde casa, empieza el Englischer Garten. Es un parque enorme y súper bonito y cuidado, dicen que es más grande que Central Park de Nueva York. Está todo lleno de árboles enormes, praderas gigantes de césped y Biergartens para tomar una cervecita de litro y un codillo asado para coger fuerzas... Es una pasada, la gente sale a correr, a tomar el sol, a pasear, a patinar... Es como un retiro pero a lo bestia.
Nosotros decidimos parar a comer en el Chinesischer Turm, un Biergarten ya casi al final del parque, con capacidad para 7000 personas, y nos costó encontrar sitio. Tiene una pagoda de madera de 25 metros desde donde cada cierto tiempo una banda ameniza el momento con una canción bávara.

En el Englisher Garten

Chinesischer Turm

Nuestras bicis

De aperitivo nos pedimos una cerveza de medio litro, una cocacola y el primer Brezel!! Me encantan los brezel, con sus trocitos de sal, su cortecita crujiente... mmmm... Además este era tamaño XXL y recién hecho, una delicia. Después ya compramos algo de comer mas contundente, medio pollo asado, unas patatas fritas una ensalada, todo bastante rico.

Primer brezel

Comiendo al solecito

Al terminar cogimos las bicis, unas más perjudicadas que otros, jiji, y nos fuimos a dar una vuelta por el centro. Todo muy chulo, y aunque había mucha gente, se estaba bien, te podías mover sin problemas con la bici y eso si, casi ningún coche.

Desde el mirador del Englisher Garten

Marienplatz, plaza central de Múnich

Odeonsplatz

Frauenkirche, catedral de Munich

Frauenplatz

Lo peor de todo es tener que volver a casa, aunque la vuelta es igual de agradable, ya llevas el cansancio de todo el día, lo bueno es que es bajada, casi nada, pero bajada. Al final haces 40 kilómetros en bici, una buena rutilla y la verdad es que aunque es cansado, es una gozada poder hacerlo.

Para terminar, contaros que ya he inaugurado la casa, como buen madrileño, con un primer cocido, con ingredientes mezcla alemanes y españoles. Un cocinillas como yo no hace suya una casa hasta que no prepara un buen cocido madrileño :-). No se si será la distancia a casa, pero quedó riquísimo. Yo creo que es el mismo caso que cuando te comes una mandarina en la montaña y siempre está buenísima... Así que, pronto llegarán las primeras croquetas, que ya si cambiarán el aroma a curry de los anteriores inquilinos (nepalíes) por nuestro aroma saladito del jamón serrano.

miércoles, 2 de abril de 2014

Garching haus

Llegamos a Garching, pueblito al lado de Múnich donde vamos a residir por lo menos durante el próximo año, y cuando encontramos nuestra calle, Manu se acercó al portal para llamar por el telefonillo y ya estaba arriba el casero. Al poco rato bajaron los dos y empezamos la descubierta de toda la casa. Para empezar metimos el coche en nuestra plaza de garaje. Es que es tan cómodo tener una plaza de garaje al lado del ascensor... es un poco de gordo, pero es taaan cómodo... Una plaza estrechita pero que ya he pillado el truquito para aparcarlo del tirón.

Plaza de garaje

Después subimos a casa, 2º piso. La casa está bastante bien, carita por el tamaño pero es muy confortable la verdad. Es igual que como vimos en las fotos que nos mandaron. El salón es amplio, la cocina pequeñita, el dormitorio-despacho suficiente y el baño grande pero con ducha pequeña y cortina acosadora. La terraza es muy grande también, con un par de hamacas, una mesa y unas sillas. Como el barrio es muy tranquilo y está rodeado de árboles, se está muy bien, por lo menos estos día que está haciendo tan bueno.

 Salón despacho

 Entrada

Mini cocina

Salón

 Vistas desde la terraza

Cuando ya Manu firmó todos los papeles seguimos el tour. Primero el trastero, un súper trastero, casi podría ser un segundo dormitorio para invitados jeje. No tenemos mucho que guardar, pero seguro que cuando nos vayamos de esta casa ese trastero nos va a traer algún que otro problemilla con todas las cosas que vayamos acumulado... Luego pasamos por el cuarto de las basuras que debe tener como 15 contenedores de los grandes de diferentes colores para el reciclaje. Y por último el cuarto de bicis, o como se debería llamar el parking de las bicis, una pasada.

Cuarto de bicis

Pues nada, tocaba descargar el coche y organizar todo. En unos pocos viajes ya estaba todo arriba salvo las bicis que las dejamos en el trastero porque estaban aun desmontadas. Al día siguiente colocamos toda la ropa, las cosas de cocina, las cosas en el baño y nos tumbamos un ratito al sol.
Luego tocaba ir al súper a hacer la compra y por la tarde a Ikea y al Ikea alemán llamado Poco. Compramos una silla de despacho, unas cortinas para el dormitorio, alguna chorradilla para la cocina, unos cojines, unas almohadas y una mantita.

La casa esta muy guay la verdad, es súper silenciosa, sólo se escucha la nevera, está muy nueva y cuidada y el trastero, el garaje y eso hace que todo sea mas cómodo. Por ahora no hemos tenido que encender la calefacción, a ver cuando bajen las temperaturas a ver como funciona, pero da la impresión de que esta bastante bien aislada del exterior. Y poco más, deciros que tenemos hueco para dos personas, una en el sofá y otra en la colcho hinchable, o para muchos más si vienen con esterilla y saco de dormir :-).

domingo, 30 de marzo de 2014

Destino Munich

Llegó el día de empezar una nueva vida. Después de meses de incertidumbre, de semanas de mudanza, de días preparando el equipaje y de horas encajando todo en el coche, empezamos nuestro viaje destino Múnich.

Primero de todo, dar las gracias a todos los que nos han ayudado en este proceso tan largo de desmontaje de nuestra casa. En especial a mi madre que ha tenido que organizar toda la casa para poder guardar la mayor parte de nuestras cosas, muchas gracias madre.

Todo estaba programado al minuto, la idea era salir el miércoles a las 17:00 de la tarde para llegar el viernes a las 18:00. El tiempo se nos echaba encima, y el día antes parecía que no nos iba a dar tiempo a terminar. Entre otras cosas teníamos que probar que nos entrara todo lo que queríamos en el coche, así que bajamos las bicis al coche, las colocamos, tomamos medidas y otra vez en casa empezamos a simular cómo colocar todo en el coche.

Simulación de maletero

Parecía que más o menos podía entrar todo. Ya el miércoles empezó la cuenta atrás. Últimos viajes a casa de mis padres a llevar las ultimas mierdicas, la comida de la nevera y del congelador, los productos de limpieza y todas esas cositas pequeñas que se han ido quedando por ahí sin encontrar su sitio, como una red cazatruchas o la pierna de un playmobil buceador que apareció de repente. Después de limpiar bien la casa y de firmar el fin del contrato llegaba el momento de la verdad, cabría o no cabría todo en el coche.

Con la ayuda de Chus, empezaron a bajar, Manu y él las cosas al coche, mientras yo lo iba colocando. Primero las bicis, las botas de esquí, las 4 bolsas de deporte con la ropa, una caja con las cosas de cocina imprescindibles para el día a día, como la olla exprés. Luego metimos mi ordenador grande y la pantalla, la máquina de coser, la caja con algunas manuelidades, los neceseres, las dos mochilas con los portátiles y papeles del trabajo, la maletita para estos días de viaje, la bolsa gigante de embutido al vacío para unos cuantos meses, la caja de picapicas, los bastones de esquí y a última hora un par de garrafitas de aceite de oliva suave para cocinar. Bueno y en el techo con el portaesquís de Carlis los esquís. Por desgracia la tele no entró… Por último, con una sábana negra cubrimos por encima de todo lo del maletero para que no se viera nada y listo, hora 16:58 . Puntualidad absoluta!!!

Maletero hasta arriba de cositas

Antes de partir, la última despedida, de las que más me han costado, la despedida de Chus, al que echaremos muchísimo de menos y esperamos venga pronto a visitarnos. Creo que esas tardes de Chip y de Best Ink va a ser de lo que más voy a echar de menos. Nos tenía preparada una última sorpresa, nos había dejado un regalito en la guantera sin que nos enteráramos, unas palmeras de chocolate riquísimas que nos devoramos rápidamente :-).

La primera parada era Zaragoza. Nerea, Gema y Fernando nos habían invitado a pasar allí la noche y así despedirnos de ellos también. El viaje muy tranquilo, menos mal que está cerca de Madrid, porque estábamos bastante cansados de la paliza de día que habíamos tenido. Como siempre que vamos a verles, nos cuidaron muy bien. Una rica cenita, hablar de las novedades y a dormir. Al día siguiente nos despertamos prontito y ya pudimos ver a Nerea en acción porque el día anterior se había quedado súper dormida.

Última despedida en España

Nos pusimos en marcha, próximo destino Grenoble. Empezaban a pasar los kilómetros cuando nos quisimos dar cuenta estábamos en Barcelona y poco después cruzando la frontera 450 km, nos quedaba aun la mitad. Paramos a comer en un Autogrill ya en Francia, eran las 14:30 y ya estaba cerrada la cocina, así que bocadillo, ensalada y un trozo de brownie y de regalo con un rasca y gana una napolitana de chocolate. El tramo siguiente se nos hizo un poco más largo, hay bastantes tramos en obras, aunque luego no haya nadie haciendo nada, solo conos cortando carriles, y lo peor, que no podíamos ir a 130 porque llevábamos los esquís en el techo y no es plan de liarla parda por una tontería. Los franceses, y generalizo porque fueron todos, les gusta mucho pegarse a tu culo y presionar para que te quites de su camino sin ningún tipo de distancia de seguridad. Poco a poco nos fuimos acercando a Grenoble, los Alpes empezaban a aparecer mientras se iba haciendo de noche. Cuando llegamos ya nos estaban esperando Érika y Nikolai que nos habían encontrado un parking muy guay para dejar nuestro coche y todo su contenido. Nos prepararon también una riquísima cena y charlando nos dio la hora de irse a dormir para al día siguiente madrugar un poco también. La última despedida antes de llegar a Munich y otra vez al coche.

Llegando a Grenoble

Después de muchas dudas, decidimos ir por Suiza y Austria. El primer reto era conseguir la viñeta suiza, una pegatina tipo ITV con la que puedes circular durante ese año por las autopistas suizas. Al llegar a Ginebra, llegamos a la frontera. No entendíamos nada, en algún lado ponía viñeta, en otros change, carriles que se separaban, coches aparcados y muchos polis suizos, pero nada claro. Así que seguimos avanzando por intuición y mucha suerte, hasta un punto donde un segurata nos paró y nos vendió la pegatina. Pudimos pagar en euros, aunque nos devolvió en francos pero bueno en las siguientes paradas los fuimos gastando. Lo mejor de pasar por Suiza aparte de disfrutar de sus paisajes, es que puedes disfrutar de los mejores snaks del universo. Los Jumpys, unos canguritos de patata, crujientes y huecos por dentro con un ligero sabor a paprika. Acompañados con una cocacola, un buen aperitivo para amenizar, durante un rato, no el viaje, si no ser copiloto, jeje.

Aperitivo suizo

Pasamos por todas las ciudades grandes del norte de Suiza hasta llegar a la frontera. No se si no cogimos la carretera adecuada o qué, pero al entrar en Austria tuvimos que atravesar un polígono con muchísimo trafico hasta llegar a la autopista que llevaba a Múnich, un poco rollo. Nada más entrar en Austria vimos ya muchas laderas cubiertas de nieve y se veían de fondo los Alpes austriacos. Esto en invierno tiene que ser una pasada con todo nevado. Poco rato después llegamos a Alemania, y todos los coches de nuestro alrededor empezaron a volar. Se acabo la limitación de velocidad y nosotros seguíamos a nuestra lenta velocidad sufriendo para adelantar a los camiones mientras los cochazos pasaban por la izquierda a toda velocidad. Algún día exprimiremos al golfete un poco, aunque a sus 190000 km no se yo si arriesgarme…

200 kilómetros más tarde llegábamos a Munich, y en la salida de la autopista Garching Sur, estábamos en nuestra nueva casita.

lunes, 12 de noviembre de 2012

Via Ferrata - Camino del Infierno

Este fin de semana lo hemos pasado en Tapia, en Burgos, en el pueblo de Chus, y aprovechando que estábamos por aquí, hicimos una vía ferrata en el pueblo Quintanilla de las Viñas.
El domingo, a pesar de ser tarde y de dar un poco de pereza por el frío, aparcamos el coche en Quintanilla, preparamos la mochila y nos pusimos a andar hacia la vía ferrata "Camino del Infierno".
La aproximación de unos 50 minutos la hicimos Jomer y Betty que nos acompañaron hasta el principio de la ferrata y Manu, Chus y yo que seguimos hasta el final.
La aproximación empieza ascendiendo hacia el este de las paredes hasta llegar al collado, donde el camino cambia de dirección hacia el oeste pasando por debajo de todas las paredes verticales de roca, todo marcado con marcas naranjas, sin pérdida. A medio camino de este último tramo ya se empiezan a ver los primeros tramos de cable.

Inicio del camino de ascenso
Quintanilla de las Viñas desde el collado
En la base de las paredes de la vía ferrata
Manu haciendo el buitre
Llegando a la ferrata

Llegamos al principio de la vía, una maroma para ayudarte a progresar, marca el inicio. Aquí preparamos todo, nos ponemos los arneses, las cintas y el casco y empezamos a ascender unos metros hasta llegar a una repisa, por ahora muy sencilla y sin seguros, que se recorre hasta llegar al primer punto de seguro. Nada más asegurarte, la repisa se hace mas estrecha y empieza de verdad la vía.

Subiendo hacia el principio de la vía
Empieza el cable
Primeros pasos

Hay algún paso un poco complicadillo y muy expuesto, pero se pasan sin problemas. A media ferrata se llega a la tirolina. Se puede evitar hacerla, pero si tienes un par de poleas merece la pena sin lugar a dudas. 30 metros de tirolina a 60 metros del suelo siempre es emocionante. El cable de la tirolina está montada hace un mes, tiene un estado perfecto y da una confianza máxima, al igual que el resto de la vía. Como éramos tres preparamos las cuerdas para poder recuperar las poleas.

Chus abriendo la tirolina
Manu haciendo el tonto
Terminando de cruzar el abismo
Mi turno
Cables de la tirolina
 
Recogimos las cuerdas y las poleas nos pusimos de nuevo en marcha con el segundo tramo de travesía horizontal. Sin mucho problema y después de una hora y cuarto, llegamos al final de la vía.

Últimos tramos de cable
Manu escaladora

En este punto teníamos dos opciones, guardar todo el material y bajar por la parte de atrás hasta el collado o hacer un rápel hasta la base de la pared. Después de deliberar un poco decidimos hacer el rápel de unos 30 metros. Chus preparó la cuerda en la anilla de la reunión y se fue para abajo, luego le tocó a Manu que estaba un poco cagadilla, pero que al final lo disfrutó como todos y para terminar bajé yo. Ya sólo nos quedaba desmontar, foto de final de ruta y bajar hasta el coche.

Chus comienza el rápel
Terminando el rápel
Fin de la vía ferrata, de fondo, la pared que rapelamos
Panorámica de la zona desde abajo

Una ruta muy recomendable, muy bien equipada, en perfectas condiciones que da una sensación buenísima de seguridad y unas vistas de la zona inmejorables. Muchas gracias desde aquí a todo el que ha hecho y hace este duro trabajo para que nosotros podamos disfrutar de esta vía ferrata en este magnífico lugar.

http://deandar.com/ferratas/via-ferrata-camino-infierno